1.
En un bowl grande, mezclar el harina con la sal, azúcar, levadura, polvo de ajo, orégano, tomillo, albahaca y pimienta. Añadir una cucharada de aceite de oliva y la taza de agua. Mezclar bien todos los ingredientes hasta que se haya formado una masa bien homogénea.
2.
Cuando se formado más o menos la masa, retirarla del bowl, y seguir amasando a mano sobre una superficie enharinada, hasta que la masa esté suave y elástica. Aceitar levemente un bowl y colocar la masa dentro del mismo. Tapar con un repasador húmedo y dejar que leve por menos 20 minutos.
3.
Precalentar el horno a 230 C (fuerte). Una vez que levó la masa, sacarla del bowl y amasarla 3 o 4 veces para sacarle el aire de adentro. Estirarla con la mano de más o menos 1.5 cm de espesor sobre una placa rectangular previamente aceitada. Pintar la masa con aceite de oliva y espolvorear con el queso parmesano y mozzarella.
4.
Llevar al horno por 15 minutos hasta que se haya dorado. Cortar en finos rectángulos y servir caliente.