1.
Precalentar el horno a 200 °C (moderado).
2.
Con un cuchillo filoso, hacer 4 cortes entre la piel y la grasa del pato, tocando ligeramente la carne. Untar la sal, la pimienta de cayena y la pimienta negra sobre la piel.
3.
Precalentar un sartén de hierro a fuego medio-alto. Colocar las pechugas en el sartén con la piel hacia abajo y freir hasta que la piel se haya dorado, aproximadamente 5 minutos. Usar una cuchara para retirar el exceso de grasa del fondo del sartén. Dar vuelta las pechugas y cocinar durante 1 minuto.
4.
Colocar el sartén en el horno precalentado y rostizar hasta que la temperatura interna de la parte más gruesa de las pechugas haya alcanzado 71 °C (bien cocidas) o el término deseado. Si no tiene termómetro, cuando la pinche, los jugos deben ser transparentes no rosados.
5.
Retirar las pechugas del sartén y cubrir con papel aluminio. Dejar reposar. Tirar el exceso de grasa del sartén. Colocar el caldo, la salsa de soja, el vino de arroz, jengibre, salsa de tomate, chile en polvo y el jugo de limón en el sartén. Unir la salsa mientras se cocina a fuego alto, dejar que hierva y cocinar hasta que espese, aproximadamente 2 minutos. Cortar las pechugas en rebanadas delgadas, colocar en los platos y bañar con la salsa.