1.
Calentar el aceite y la manteca en un sartén chico o wok a fuego medio-alto. Agregar la cebolla y freir de 10 a 15 minutos hasta lograr un color dorado. (Nota: Este es un paso importante, ya que si la cebolla no se cocina bien, la salsa tendrá un sabor raro.)
2.
Agregar el jengibre y el ajo al sartén, y cocinar durante 2 minutos. Mezclar la cebolla, jengibre y el ajo en un procesador de alimentos (o licuadora) hasta lograr una consistencia suave.
3.
Colocar la mezcla de cebolla en una cacerola grande. Agregar la canela, pimienta negra, semilla de cilantro, comino, cúrcuma y pimienta de cayena. Cocinar a fuego lento hasta que la mezcla se espese y alcance la consistencia de una pasta.
4.
Colocar los tomates, chiles y cilantro en un procesador hasta lograr una salsa suave. Verter sobre la mezcla de cebolla y revolver bien a fuego lento, hasta que la mayoría del líquido se haya evaporado. Añadir poco a poco el yogurt, revolviendo constantemente para evitar que se cuaje.
5.
Pasar la mezcla al procesador de alimentos y licuar hasta lograr una salsa cremosa y suave. Regresar a la cacerola, agregar el agua y subir la temperatura a fuego a alto. Dejar que la salsa hierva ligeramente. Tapar y dejar hervir de 3 a 5 minutos. Reducir el fuego y cocinar a fuego lento hasta que alcance la consistencia deseada.
6.
Esta salsa puede usarse para preparar carnes, verduras o una combinación de ambos. Si la acompaña con carne, agregar la carne ya cocida a la salsa y cocinar a fuego lento de 5 a 10 minutos en antes de servir sobre arroz basmati o con pan naan.
7.
Para preparar con verduras, cocinar al vapor las verduras crudas de 4 a 5 minutos, agregar a la salsa y cocinar a fuego lento de 5 a 10 minutos.