1.
Precalentar el horno a 175° C (moderado).
2.
Colocar los chiles en una asadera y tostarlos ligeramente en el horno por 10 minutos.
3.
Retirarlos del horno y abrir a la mitad. Retirar las semillas de los chiles y cololcarlos en un recipiente con suficiente agua hirviendo como para cubrirlos. Déjalos reposar durante 30 minutos y retirarlos del agua. No deseche el agua. Raspar la pulpa del interior de los chiles y desechar las cáscaras. (Nota: la cáscara le da un sabor amargo a la salsa). Regresar la pulpa al agua y reservar.
4.
Saltear el ajo y la cebolla durante cinco minutos en una cacerola grande con manteca. Una vez que la cebolla se ha ablandado, agregar el harina y mezclar bien. Agregar el caldo de pollo y revolver hasta que espese. Por último, agregar la pulpa de los chiles junto con el comino y el orégano.
5.
Mezclar todo en una licuadora o procesador de alimentos hasta obtener un puré suave y sin grumos. Sazonar con sal a gusto.