1.
Poner los chiles sobre el fuego de la hornalla y asarlos, para que se pueda retirar la piel, dándolos vuelta frecuentemente, hasta que la piel se haya quemado y ampollado uniformemente. Retirar del fuego, colocarlos en una bolsa de plástico y dejar que transpiren durante unos minutos. Esto ayudará a pelarlos fácilmente.
2.
Mientras tanto, saltear la carne en un sartén a fuego medio-alto. Revolver de manera que se cocine uniformemente. Cuando la carne se haya cocido, agregar la cebolla, ajo y tomate. Cocinar durante unos minutos más. Sazonar con sal y pimienta a gusto.
3.
Sacar los chiles de la bolsa y pelarlos. Es conveniente que use guantes para ésto. Si quiere, los puede enjuagar cuidadosamente con un chorro de agua fría para retirar cualquier trozo quemado. Hacer un corte vertical en un lado de los chiles, cuidando que no se te rompan, y vaciarlos completamente. Ya limpios, rellenar la mitad con la carne y la otra mitad con el queso. Sellar la abertura con escarbadientes.
4.
Batir las claras de huevo en un recipiente de vidrio o de metal hasta lograr una consistencia espesa y esponjosa. Añadir las yemas en forma envolvente hasta incorporar bien.
5.
Mientras tatno, calentar el aceite en un sartén grande a fuego medio-alto. Pasar los chiles rellenos por el harina y luego sumergirlos en la mezcla de huevo hasta cubrir completamente. Colocar cuidadosamente en el aceite caliente y freir ambos lados hasta que el huevo tome un color dorado. Escurrir el el exceso de aceite sobre toallas de papel y servir inmediatamente.