1.
Lava bien el arroz. Calienta el aceite en un sartén anti-adherente o wok. Agrega las cebollas y fríe hasta que tomen un color dorado. Saca las cebollas del sartén y reserva. Deja el aceite en el sartén.
2.
En el mismo aceite, fríe el comino, granos de pimienta y hoja de laurel durante unos segundos.
3.
Agrega el arroz y azúcar y revuelve lentamente. Fríe el arroz hasta que se dore. Agrega la canela, clavo de olor, agua y deja que suelte el hervor.
4.
Baja el fuego, tapa y cocina a fuego lento hasta que el arroz se esté cocido y el agua se haya evaporado. El arroz no debe estar pegajoso. Espolvorea la cebolla al servir.