1.
Precalentar el horno a 180 C (moderado). Enmantecar ligeramente una placa para horno.
2.
Combinar el harina con el polvo para hornear y reservar. En un bowl grande, batir el azúcar y la manteca hasta que esté esponjosa y clara. Agregar los huevos de a uno por vez, e ir batiendo. Agregar la ralladura de cáscara de limón y el extracto de almendras. Incorporar a la mezcla de harina en forma envolvente hasta que esté bien suave y homogénea. Por último, agregar las almendras tostadas.
3.
Dividir la preparación en dos. Darle forma de budín a cada una de más o menos 30 cm de largo y 5 de ancho. Colocar las dos masas en la placa previamente enmantecada (más o menos 10 cm entre cada una), y achatarlas un poco. Batir la clara de huevo hasta que esté espumosa y pincelar los dos budines con el esta preparación.
4.
Llevar al horno por 20 a 25 minutos, o hasta que esté ligeramente dorada la preparación. Dejar enfriar en la placa por una hora.
5.
Para la segunda cocción, precalentar el horno a 165 C (suave). Cortar los budines horneados en forma diagonal en pedazos de 1 cm de espesor. Colocar estas piezas en la placa para horno.
6.
Llevar al horno por otros 10 minutos, o hasta que estén bien crujientes. Enfriar en una rejilla de metal. Guardar los biscottis en una bolsa de papel para ablandarlos ligeramente. Si desea guardarlos por un tiempo, guárdelos en un recipiente hermético.