Estos muffins son deliciosos cuando se comen calientes, recién salidos del horno, ya que el queso está bien derretido. Si lo desea, puede hacer bollitos más pequeños y transformarlos en pancitos. Esta receta nunca falla.
Preparación: 20 minuto/s
| Tiempo de cocción: 25 minuto/s
1.
Calentar el horno a 190 °C (leve-moderado). Enmantecar un molde de muffins. Si no tiene, no se preocupe, haga bollitos grandes y colóquelos en una asadera.
2.
Derretir la manteca en una cacerola pequeña a fuego suave. En un bowl grande, tamizar el harina con el polvo para hornear y el pimentón. En otro bowl chico, mezclar los huevos y la leche, y agregar la manteca derretida. Unir bien todos los ingredientes. Mezclar la leche con el harina utilizando una cuchara de metal. No batir, mezclar hasta que quede suave. No se preocupe, la masa debe estar un poco grumosa.
3.
Poner cucharadas de la masa en los moldes y encima unos cuantos cuadritos de queso en cada muffin. Agregar otra cucharada de la masa sobre el queso.
4.
Hornear durante 25 minutos o hasta que los muffins estén esponjosos y de color dorado. Se pueden comer calientitos o a temperatura ambiente. Pero mejor calentitos.